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Reflexiones a las puertas de Acuario

Por A. Luis Asencio 26 oct, 2021
Se inicia una nueva andadura, o más bien un paso adelante... La evolución de un trabajo continuo.
Por A. Luis Asencio 07 may, 2020
Estaba amaneciendo… Descalzo, sentado en la arena, frente al mar, divisaba el horizonte; mis manos hundidas en la arena, sentían aún la calidez de la tierra; mi mirada se dirigía al este donde los primeros rayos del sol naciente comenzaban a despuntar. Con cada respiración, el olor a mar y la húmeda brisa llenaban mis pulmones mientras el suave sonido de las olas parecía mecerme con la ternura de una madre. Mis ojos se perdían en el intenso azul del mar, coronado por los brillantes colores del amanecer. Suaves dorados, tonos rojizos, azules que iban cambiando su intensidad… Un murmullo procedente del agua, llamó mi atención. Eran cantos… Una canción triste, profunda; una canción que me elevaba y llenaba de luz y energía cada átomo de mi cuerpo. Eran cantos… cantos de ballena, cantos de delfines… Despierta, abre los ojos, me decían… Abrí los ojos; el silencio llenaba mi habitación. A mi derecha el reloj marcaba las 7:50 de la mañana. Dos vueltas en la cama para buscar posición, pero ya no podía seguir durmiendo. En dos minutos el suave golpeteo del agua bajo la ducha terminó de traerme al nuevo día. Hoy no trabajaba, así que me senté en el salón con una taza de té caliente y el mando de la televisión. Los informativos de la mañana llenaban la programación. Noticias sobre inundaciones, terremotos. Informes económicos más incompletos que incomprensibles y demagogia barata sobre la crisis y su recuperación. En otro canal, juicio por asesinato; el último caso de malos tratos y violencia, pederastia… Nuevo cambio de canal; en esta ocasión los consabidos cotilleos superficiales que nos alejan de nuestra vida para meternos en cuentos ajenos que en realidad no nos interesan. Apagué el televisor, cogí la chaqueta y me dirigí a la calle. La mañana era fresca, aunque el olor a humo de los coches y el ruido de sus motores asaltaban mis sentidos. En la calle, decenas de personas se dirigían como autómatas a sus destinos matutinos. Rostros aun somnolientos, inexpresivos, que como máquinas se dirigían a sus trabajos y quehaceres. Ninguna sonrisa, ninguna emoción. Paré delante del quiosco de prensa. Los titulares de los periódicos no eran mejor que la televisión; titulares sensacionalistas para captar la atención y desastres; al otro lado revistas del corazón, actividades sobre motor, caza, deportes… Evasión y más evasión para lo que no se quiere ver… Me duele pensar que vivimos dormidos. Trabajamos, dormimos, consumimos. Nos llenan la cabeza de estímulos que nos manipulan, y me pregunto ¿con qué fin? La gente parlotea pero no se comunica; destrozamos nuestro entorno y esperamos que sean otros los que busquen solución. Esos otros que nos idiotizan a través de los medios. Nuestras emociones se trastornan; no expresamos, no hablamos, no amamos. Nos movemos interesadamente y por la imagen. Buscamos lo que no tenemos, pero dejamos de lado lo que importa. Eso que sólo encontraremos mirando a nuestro interior, abriendo nuestro corazón, sintiendo cada momento y centrando nuestra atención. Necesito escapar… Crucé la calle y me adentré en el parque que hay junto a mi casa. Busqué un refugio, entre los árboles, cerca de un pequeño estanque, donde desapareciera el ruido y dónde los rayos del nuevo sol, me envolvieran con su cálida luz. Ahora sentado sobre la hierba y en este pequeño refugio de paz, vuelvo a encontrarme. Siento como la energía de Gaia ahora sin el asfalto por medio, va cargando mi cuerpo, y despierto… Ahora, veo y sé que no soy el único despierto. Cada vez somos más los que queremos poner luz a nuestras vidas y despertar. Oír el canto de ballenas y disfrutar. Ser conscientes y frenar a aquellos que no ven; abrirles los ojos. Ahora veo el mensaje de mi sueño… Despierta, abre los ojos…
Por A. Luis Asencio 07 may, 2020
Cuantas veces perdemos oportunidades por no estar donde nos encontramos… Acompañamos a nuestros familiares y estamos pendientes del teléfono; compartimos tiempo con la pareja y pensamos en el trabajo. Llenamos la mente de añoranzas del pasado y de lo que fue, o la ocupamos de anhelos y proyectos que están por llegar. Poco a poco perdemos nuestra vida viviendo en el pasado o en el futuro y muy lejos del aquí y ahora. Es importante centrarse en el momento, disfrutar de la compañía, las pequeñas y grandes cosas; quizá mañana no podamos hacerlo y nos arrepintamos del tiempo desaprovechado. Por qué tantas y tantas veces dejamos de decir cosas que sentimos y necesitamos expresar por miedos del pasado, o esperanza de encontrar un momento mejor. O en otras ocasiones, no disfrutamos de la compañía de los nuestros, apreciando el momento, las risas, la compañía, el olor y los colores, porque estamos en los quehaceres del día siguiente… No disfrutamos, ni aprovechamos porque no vivimos aquí, ni sentimos el ahora… Debemos comenzar a disfrutar de hoy, cerrar capítulos del pasado y dejar el futuro para mañana. Ser conscientes del momento, de lo que estamos viviendo. Decir un te quiero cuando nazca del corazón, y pedir un abrazo o dar un beso cuando lo sintamos. Compartir risas y momentos disfrutando de los mismos y aprendiendo de todo; lo bueno y lo malo. Que no nos detenga un rencor del pasado o nos quite la oportunidad un “lo dejo para mañana”. Seamos conscientes y vivamos aquí y ahora. Disfrutemos de lo que tenemos y de la compañía de los que queremos… A toda mi familia y a mis amigos, la gente próxima y la más distante; a aquellos que no lean estas líneas pero que están en mi corazón, a vosotros que me estáis leyendo, gracias por todo, os quiero.
Por A. Luis Asencio 07 may, 2020
Esta mañana al coger el metro, observaba a mi alrededor sin poder concentrarme en la lectura que me acompaña a esa hora… Miraba los rostros de todos los que como yo viajaban a sus destinos matutinos. Eran dispares, de distintas edades, sexos, razas, pero todos tenían el mismo fondo; todos a pesar de sus gestos compartían el que una vez fueron niños y jugaron y disfrutaron con la inocencia de la niñez; todos de una forma u otra han amado, reído, llorado, quizá mentido u odiado en algún momento… Son personas, con sentimientos, vida y una historia, como yo o cualquier otra persona cercana a mi… Pero allí en el metro, a esas horas, con los ojos todavía hinchados por el sueño, son una multitud, sin identidad; juzgados por su simple apariencia, en la que no incluimos lo que a todos nos une. Vemos el grupo y no al individuo. Juzgamos por el exterior y no por lo que haya detrás… Esta mañana al coger el metro, por un momento me paré, y dejé el bosque a un lado para ver los árboles, uno a uno, distintos pero iguales… Todos tenemos una vida que contar y todos hemos sido inocentes; ¿quién tiene derecho a juzgar…? Yo no estoy dispuesto…
Por A. Luis Asencio 07 may, 2020
A lo largo de nuestra vida pasa todo un escaparate de gente y amistades que dejan según su medida, mayor o menor huella. Hablo de los amigos… En unos casos simples conocidos que aparecen en una etapa de nuestra vida, y tal cual aparecen casi sin darnos cuenta desaparecen de la misma. En ocasiones podemos pensar que simplemente cumplieron su función en una etapa determinada, pero en otras y a pesar de los años, anhelamos aquellas conversaciones o aquella compañía que sin saber cómo acallaba nuestros temores, o sacaba lo mejor de nuestro interior. Sin saber cómo ni cuándo los dejamos escapar…Está claro que no sería posible mantener a todas esas personas que han significado algo en algún momento de nuestra existencia pero si a muchas de ellas que por pereza, descuido u otras excusas hemos ido apartando hasta perderlos en el tiempo. Cuanta gente nos ha importado y hemos dejado de lado. Incluso a veces gente que ha intentado por su parte mantener ese trato y ese contacto, a través de alguna llamada de aniversario o una nota ocasional; pero las obligaciones que en muchas ocasiones nos imponemos, la falta de tiempo que sólo nosotros nos creamos o la propia desidia nos hacen apartarnos cada vez mas, hasta que la relación desaparece en el olvido. Huelga enumerar las disculpas que utilizamos con afán autoindulgente; que si la familia me consume el tiempo, que si el trabajo me agobia, que si… Nada… Nosotros creamos la realidad en la que vivimos y distribuimos el tiempo según decidimos… Ahora propongo que meditemos un minuto; que pensemos en todas esas personas, no sólo con lazos de sangre, que a veces también sucede, sino aquellos amigos y amigas que en un momento dado fueron confidentes, y fueron especiales, que hemos ido apartando; que nos cuesta una llamada, o un recordatorio. El buscar un hueco en nuestra vida y mantenerlos con la madurez de una amistad que los años mismos afianzarán, y sin caer en la añoranza de la relación perdida. Sólo cogiendo papel y lápiz y repasando los últimos cinco años, seguro que surgen unos cuantos nombres. Paremos un momento para buscar en la agenda ese número y llamar… Dejemos de perder gente que nos importa. Busquemos una cita, un café, una salida. No alterará nuestras ordenadas vidas y si nos llenará de más amistad y amor. Dejemos de sentirnos solos, porque cuando ha sido así nosotros lo hemos buscado. Yo ahora os dejo, tengo que llamar por teléfono…
Por A. Luis Asencio 07 may, 2020
Si no lo veo, no lo creo…. Que recurrida frase que tanto oigo en la era de la información. No hablamos de la existencia de Dios u otros dogmas de fe, en absoluto; hablo de una realidad más cercana que se nos escapa ante el infinito bombardeo de información banal que nos rodea a través de la publicidad o los distintos medios de comunicación. Vivimos centrados en lo que nos cuentan, y creemos que es la realidad. Pero ¿qué es la realidad? Simplemente planteémonos cómo funcionan nuestros sentidos. Los ojos, nuestro sentido estrella, en el que más confiamos, son órganos bastante limitados. La luz y los colores que percibimos, es decir, el espectro electromagnético, es muy limitado, de hecho es lo que se denomina el espectro visible, ya que la mayor parte del mismo escapa a nuestro sentido de la vista. Este espectro electromagnético lo medimos según su longitud de onda. La proporción de longitud de onda que capta el ojo humano es entre los 380 nm hasta los 780 nm (1nm = 1 nanómetro). Por tanto, los campos del espectro de luz que comprenden los rayos cósmicos, los gamma, los rayos X, los Ultravioleta, todos ellos menores de 380 nm, son invisibles a nuestros ojos. Y los infrarrojos, mayores de 780 nm y todos los superiores se escapan también a nuestro sentido. La parte que percibimos en mínima. Si pasamos a nuestro sentido del oído, vamos a hablar de frecuencias de sonido. El oído humano percibe frecuencias entre los 20 Hz y los 20.000 Hz. Frecuencias menores a los 20 Hz son captadas por animales como los elefantes o los topos. Por otro lado, animales como los perros y gatos, perciben frecuencias de sonido de hasta 40.000 Hz, doblando la percepción humana; eso sin nombrar a especies como los murciélagos o los delfines que llegan casi a los 160.000 Hz., sin ser éstas las frecuencias más altas. Por otra parte si tenemos en cuenta que nuestro cerebro discrimina automáticamente buena parte de la información recibida por nuestros sentidos, ya sea por educación, experiencias personales previas y personalidad, entonces comprenderemos que la información recibida es mínima y subjetiva, y que solo percibimos una mínima parte de la realidad. Este es el punto donde hay que hacer una llamada de atención, y ser conscientes que la realidad abarca mucho más de lo que podemos percibir e interpretar con nuestros sentidos. Es el momento de investigar e ir más allá. Llegó la hora de no cerrarnos a una realidad que como en un Matrix, nos han inculcado. El momento de buscar es ahora, y la búsqueda va más allá de lo que nos cuentan y de nuestros sentidos físicos…
Por A. Luis Asencio 07 may, 2020
Mi primera noticia acerca de Reiki fue hace 18 años. En aquel entonces se presentó como algo esotérico y casi de hechicería. Una técnica que, a través de la imposición de manos, obraba maravillas, sanando y ayudando a otras personas. En la que el tiempo y el espacio no existían. ¡Qué bonito sonaba! Por aquel entonces yo ya llevaba tiempo meditando, trabajando con terapia floral, e investigando en temas de esoterismo y parapsicología. Huelga decir que en el momento que llegó reiki a mis oídos, decidí investigar y saber más sobre aquello. El primer paso buscar a alguien medianamente serio que me mostrara algo sobre esta técnica mágica que había llegado a mis oídos. Mientras buscaba la persona adecuada, la propia vida me la trajo, y digo por causalidad que no casualidad. En un centro de formación con el que yo colaboraba en aquel entonces, apareció una amiga de la propietaria que “casualmente” era maestra de Reiki y quería ofrecer allí sus cursos. Allí comenzó mi formación. Mi gran y más grata sorpresa fue que aquel sistema aparentemente mágico, o quizá fraudulento, se descubrió como una técnica de trabajo energético, sencilla, segura y muy eficaz; sin magias ni esoterismos. Con un potente sistema de trabajo personal que se torna en una herramienta de crecimiento personal como pocas. Todas estas conclusiones están basadas en mi propia experiencia; cuanto más lo practicaba, más asombrosos eran los resultados, y mayor mi deseo de seguir formándome para conocer más y compartir. Siempre he buscado maestros serios, que no mezclasen la técnica en sí con sistemas propios u otros de dudosa procedencia. Experimentando cada concepto y practicando e integrando la técnica en mí. Hoy en día, me he formado en cuatro maestrías en reiki además de una diplomatura como terapeuta profesional, a través de la Federación Española de Reiki. Y sigo trabajando… Hablemos ahora de reiki y su origen El “redescubridor” de esta técnica fue MIKAO USUI, japonés nacido en Gifu (Japón) el 15 de agosto de 1865. Formado como monje budista Tendai, estudió Qi Gong, una técnica que conlleva técnicas de meditación, respiración, y movimientos pausados y lentos. El objetivo de esta técnica es equilibrar y mejorar la salud. Usui, viajó por Japón, China y Europa, estudiando religión, filosofías, metafísica, medicina y todo lo relacionado con el desarrollo espiritual. El 1922, en Tokio, creó la sociedad llamada “Usui REIKI Ryoho Gakkai”, cuyo significado en castellano es “Sociedad para la sanación con REIKI USUI”. Ahí comenzó a practicar REIKI y dar conferencias. Inició a unos 2000 practicantes de Reiki, desarrollando seis niveles o grados de formación. Hawayo Takata (la introductora de Reiki en occidente y discípula de Usui), unió según se dice, los tres primeros niveles convirtiéndolos en lo que hoy es el primer nivel. La Sra. Takata fue la introductora de Reiki en occidente a través de su país (EE. UU.), y modificó sustancialmente la historia de Usui para introducirla en la cultura occidental. En japón, en la tumba de Usui, existe una lápida con inscripciones relatando la vida y experiencias de Usui y su creación de Reiki. Reiki se extendió por Estados Unidos, Suramérica y Canadá. La Sra. Briggitte Müller, fue la introductora de Reiki en Europa sobre el año 1980. Hoy en día existen más de 30 modalidades de Reiki, de las cuales destacaríamos dentro de los sistemas occidentales, los sistemas: Usui Japonés, Tibetano y Karuna; todos ellos tienen la misma base y utilizan Reiki. Pero vayamos a lo que interesa realmente, ¿Qué es Reiki? El significado de la palabra reiki es “energía universal”, pero ¿qué entendemos por esto?; hablamos de energía si, pero de energía a un alto nivel vibracional. Si llevamos nuestra percepción a entender que todo lo que existe es energía vibrando a diferentes frecuencias (y esto es un dato físico y no fantasía o misticismo), comenzaremos a entender los niveles vibracionales. Por poner un ejemplo: El agua, H2O. Se compone de dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno. Cada átomo, está compuesto por un núcleo formado por protones y neutrones, y electrones girando alrededor, y son los que forman su materia. Esta materia forma una parte ínfima del átomo, el resto en el interior de este no es vacío, sino ENERGIA. Toda la realidad que nuestros sentidos perciben y decodifican está formada por átomos. Los mismos átomos están separados entre sí a gran distancia; si aumentáramos un átomo al tamaño de una pelota de baloncesto, el siguiente, se encontraría a 300 metros de distancia. Nuestra percepción de estos varía en función de su nivel vibratorio. Volvamos al ejemplo del agua para entendernos mejor. Si a un litro de agua le aplicamos calor, esta se evapora y se convierte en gas. Si al contrario le aplicamos frío, pasa a congelarse. En todos los casos sigue siendo H2O, pero ¿qué cambió? Su frecuencia vibratoria. Así podemos entender que todo lo que percibimos en este plano, es energía, y que su diferencia radica en su frecuencia de vibración. Reiki aquí sería energía, pero a un nivel de vibración muy alto. La persona que practica Reiki, tras ser sintonizada, canaliza esta energía para sí misma o para otros. Pero ¿cuál es la función de Reiki? El practicante de reiki lo usa para equilibrar y desbloquear su sistema energético o el de otros. Es una técnica que entra dentro de las terapias energéticas y que debe de ser usado como terapia complementaria y no alternativa. El ser humano, al igual que todo lo que existe en nuestro plano es energía; y esa energía en el cuerpo está activa continuamente. Al igual que poseemos un sistema nervioso, un sistema circulatorio, un sistema linfático, también existe un sistema energético en los seres vivos. Este sistema fluctúa en consonancia con la persona, sus pensamientos, acciones y emociones. A menudo esa energía por diversas causas se bloquea, y un bloqueo prolongado puede degenerar en un problema a nivel físico. Con reiki vamos a equilibrar ese sistema energético y desbloquearlo. Cuando esto sucede, la parte física comienza a actuar de forma armónica y consecuentemente, a activar su sistema autoinmune y regenerativo, solucionando muchos problemas a nivel físico. No es reiki el que sana, sino que a través de él conseguimos que la parte física se recupere de forma gradual y natural. Su efecto no solo trabaja a nivel físico, sino que, además influye a nivel emocional y mental; su trabajo es holístico. Reiki no tiene efectos secundarios ni contraindicaciones; la energía simplemente se distribuye por el cuerpo, derivando al exterior el sobrante. Su efecto inicialmente es de relajación, generando una sensación de calma y tranquilidad. En algunos casos los desbloqueos de energía pueden tener efectos a nivel emocional o físico, pero esto es algo positivo ya sería un indicador de que la persona está desbloqueando y limpiando para equilibrarse. Aunque en el sistema japonés no se utilizaba el trabajo con chakras, ya que estos corresponden a la tradición del hinduismo, en occidente se han incorporado, ya que para el trabajo energético nos aportan una completa herramienta para entender los centros de gestión de energía; existen multitud de sistemas que ordenan los sistemas y centros de gestión en 4, 6 o incluso 12 (sistema de chakras transpersonales); en mi experiencia, el sistema hindú de 7 chakras nos ayuda de una manera más específica y concreta a la hora de trabajar el sistema energético, su funcionamiento y su relación con los centros mentales y emocionales de la persona. El punto más esotérico o mágico de reiki es la iniciación o sintonización, donde el maestro sintoniza al practicante de reiki y lo convierte en canal de esta energía. Y hablamos de magia visto desde el exterior, ya que aquí tampoco es tal. La iniciación de reiki es ceremonial, sí; pero hablamos de que el origen es japonés, ¡y los japoneses tienen ceremonias hasta para tomar el té! Dentro de esta iniciación el maestro simplemente realiza unos cambios en el sistema energético de la persona que va a ser iniciada, para que ésta, pueda canalizar reiki. Es reiki no es exclusivo de un iniciado, ni muchísimo menos; practicantes de yoga kundalini y meditación, Qi gong y algunas otras técnicas, tras mucho trabajo y práctica pueden abrir su propio canal y trabajar con reiki. La ventaja del sistema de Usui es que, tras la sintonización, el aprendiz puede comenzar a canalizar en el momento. Es inmediato. Pero vamos a pasar a la parte más potente de trabajar con reiki. Cuando Mikao Usui desarrolla el sistema, se da cuenta que, para ser un buen canal de energía, el practicante de reiki será mejor cuanto más equilibrado física, mental y emocionalmente esté , y por ello el sistema te da unas herramientas de trabajo, que resultan un importante sistema de crecimiento personal. Por un lado, el trabajo con los cinco principios Reiki; el sensei Usui seguidor del emperador Meiji Tenno, realiza una selección de 125 poemas (Gyosei) escritos por Meiji, por su contenido y enseñanza para utilizar en sus enseñanzas de Reiki, buscando armonizar mente, emociones además del equilibrio y la salud. Cuando da forma al sistema Usui Reiki Ryoho, genera los Gokai, o principios que conocemos actualmente. Son 5, y esta es la transcripción literal de los mismos: Xoofu kuno jijoo “El secreto para invitar a la Felicidad” Mambyo no Reiyaku “El remedio espiritual para todas las enfermedades” Kio dake wa “Sólo por hoy” I karuna “no te preocupes” Shinpai suna “no te enojes” Kansha shite “sé agradecido” Gyo wo hagueme “trabaja duro” Hito ni sinsetsu ni “sé amable con los demás” Asa yuu gassho shite kokoro ni neji kuchi ni tonaeyo “Ponte en postura de gassho y recítalos verbalmente y en tu corazón por la mañana y en la tarde” Shin Shin kaizen, Usui Reiki Ryoho “Mejora de mente y cuerpo Usui Reiki Ryoho” Chosso Usui Mikao “El iniciador, Mikao Usui” Quedando en la actualidad como sigue: Sólo por hoy, no te preocupes Sólo por hoy, no te enfades. Sólo por hoy, sé honesto. Sólo por hoy, sé agradecido. Sólo por hoy, sé amable con los demás. Estos cinco principios, tan sencillos y complicados al tiempo, suponen una vez que profundizas en ellos una herramienta conductual que genera una estabilidad y equilibrio importantes a niveles emocional y mental. Reiki es una herramienta terapéutica complementaria, por supuesto, pero además un potente sistema de crecimiento personal como ya he indicado antes. Te hace consciente de tus propios bloqueos, que te autolimitan; te enseña a irlos depurando y cambia tu perspectiva de la propia vida, a través del entendimiento de cómo funciona y se gestiona tu sistema energético. Tus miedos, tus patrones heredados, los adquiridos, cada actitud tóxica, ha quedado grabada en tu campo energético como una memoria existencial. Ir liberando progresivamente esos bloqueos nos permiten asimilarlos, cambiar esa perspectiva e ir creciendo a nivel interior. El reflejo físico de dicho cambio se hace evidente y tu vida cambia en todos los aspectos, física, mental y emocionalmente. Quiero recalcar, que no hablamos de un sistema de creencias; no se trata de una religión. Mis alumnos abarcan casi todas las creencias: cristianos, musulmanes, judíos, ateos, agnósticos, budistas… Cada uno de ellos ha trabajado con reiki sin necesidad alguna de cambiar sus creencias, ya que no afecta a las mismas. Al contrario, se trata de un trabajo experiencial que amplía nuestra perspectiva de la realidad, aportándonos una nueva apreciación, más clara y abierta de lo que somos. No es necesario creer en reiki; experimentas, aprendes y a través de los resultados, vas integrándolo en tu vida. Por último, he de recalcar la importancia de elegir al maestro adecuado. El maestro de reiki no es sólo aquel que dispone de un título escrito que lo certifique. Hoy en día, como en todos los ámbitos, no es complicado conseguir un título por vía rápida con un poco de dinero. El formador que elijas ha de darte unas garantías a través de su linaje, su formación y los seminarios que imparte. Los cursos han de tener unos contenidos mínimos y una parte práctica, con lo que desconfía de aquellos que ofrezcan una formación rápida (4 o 5 horas) para los niveles iniciales, o que te formen como maestro en 8 horas. Hay mucha materia que integrar y practicar. A veces por elegir algo más económico, el resultado es a la larga más caro. Como dije al principio hay muchas variantes de reiki, y es importante comenzar por uno de los sistemas tradicionales que no mezclen otras disciplinas o esoterismos. Si luego tu búsqueda te pide ampliar, siempre podrás aprender otros sistemas más modernos y eclécticos. Una vez realizado tu primer seminario o nivel de reiki, sales preparado como practicante y puedes trabajar contigo mismo y tu entorno más inmediato, pero que no te engañen, los niveles de reiki te dan formación para tu trabajo personal y más inmediato. Por supuesto que puedes dar reiki a otros y ayudar, pero si te quieres dedicar a ello a nivel terapéutico, deberás formarte como terapeuta profesional. Con una formación que te de unas bases mínimas para trabajar con pacientes que sufran diversas patologías y acompañarlos en su proceso de sanación. Aplicándolo en medicina integrativa; como complemento y no sustitutivo de los tratamientos alopáticos. Los cursos de los niveles tradicionales, en occidente suelen ser de 3 o 4 niveles. En reiki Usui Tibetano, son cuatro y se distribuyen así: Nivel I – Es el de iniciación y trabaja sobre todo a nivel físico. Sube nuestra frecuencia vibratoria depurándonos físicamente. Aprendes a auto tratarte y tratar a otros. Nivel II – El denominado mental y emocional; nos introduce en la comprensión cuántica de la energía, y nos elimina las barreras del tiempo y espacio. Seguimos aumentando nuestra vibración energética. Nivel III – También conocido como maestría interior, o nivel espiritual. Nos da nuevas herramientas de trabajo, y el conocimiento más avanzado sin necesidad de formarnos como maestros para impartir reiki a otros. Maestría – En este nivel se forman nuevos maestros que quieran dedicarse a la difusión de reiki. Es importante remarcar, que existen diferentes niveles porque es necesario ir integrando y practicando cada uno de ellos antes de acceder al siguiente. El tiempo entre niveles no es exacto, puede variar dependiendo de la persona, pero lo ideal sería un mínimo de 3 meses del primer al segundo nivel, seis meses mínimos, del segundo al tercero, y algo más de tiempo para la maestría. De hecho, en mi caso, no comienzo una maestría sin antes entrevistarme con el aspirante y comprobar que esté preparado. Hay muchos caminos y vías de crecimiento y cada uno debe de elegir aquella que resuene más con su forma de ser. No hay que menospreciar unas u otras; el camino no es el mismo para todos, pero una vez que eliges, hazlo con consciencia y trabájalo. Yo elegía esta vía, LA VIA DEL REIKI.
Por A. Luis Asencio 07 may, 2020
Nos encontramos en la era de las máquinas, la comunicación y la tecnología. Internet ha entrado en nuestras vidas; los medios de comunicación a través de la televisión y otras vías nos acaparan horas y horas de nuestra vida cotidiana, y no somos conscientes de que simplemente nos distraen de todo lo que está sucediendo a nuestro alrededor.“Reflexiones a las puertas de Acuario”, nace para hacernos pensar; para traernos al “aquí y ahora” y empezar a buscar dentro de nosotros mismos. Lejos de credos e ideologías, lo que pretendo es que aprendamos a cuestionar lo que nos rodea de una forma calmada y consciente; que las reflexiones que queden mecanografiadas en este blog sean una base para que nos convirtamos en buscadores activos, y no simples espectadores que aceptan de forma pasiva todo aquello que les llega.Lejos de ideologías políticas o cánones religiosos abro la puerta a aquellos que como yo busquen algo más, no aceptando, sino cuestionando y buscando respuestas en nuestro interior. Sed bienvenidos…
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