Reiki japonés, tibetano occidental: qué aporta cada enfoque y por qué integrarlos desde el Camino

Reiki japonés, tibetano occidental: qué aporta cada enfoque y por qué integrarlos desde el Camino
Reiki no es solo una técnica energética. Reiki es un Do: un Camino de transformación interior que se transita paso a paso, con práctica, silencio y honestidad. Cuando esto se olvida, el Reiki se vuelve superficial; cuando se recuerda, se convierte en una Vía viva que nos devuelve al centro.
Hoy conviven distintos enfoques de Reiki —japonés, tibetano occidental y otras muchas derivaciones— y comprender qué aporta cada uno no es solo una cuestión histórica. Es una clave para reconocer qué tipo de experiencia estamos viviendo y hasta dónde estamos dispuestos a profundizar.
Reiki Usui tibetano: estructura, orden y primer acercamiento
El Reiki que llegó a Occidente lo hizo de manera clara, estructurada y accesible. Basado en el linaje transmitido por Hawayo Takata, permitió que miles de personas entraran en contacto con la energía Reiki por primera vez.
Su fuerza está en la simplicidad:
- Protocolos definidos
- Posiciones de manos claras
- Aplicación terapéutica directa
Es un Reiki que acompaña, alivia y armoniza, especialmente en las primeras etapas. El punto débil aparece cuando este enfoque se vuelve exclusivo: el trabajo interior queda en segundo plano.
La energía se mueve, sí, pero la conciencia no siempre acompaña. La técnica funciona, pero el Camino no necesariamente se recorre.
Reiki japonés: volver al origen, volver a uno mismo
El Reiki nacido en Japón con Mikao Usui no fue concebido como una terapia, sino como una Vía de realización personal. Está profundamente influido por el budismo esotérico japonés, el taoísmo, el Shugendō y la disciplina de las artes marciales.
En el Reiki japonés —y especialmente en el Komyo Reiki Do— la práctica no busca resultados externos. Busca claridad interior. La sanación no es la meta, sino una consecuencia natural de una mente serena y un corazón alineado.
Aquí el practicante aprende a:
- Estar verdaderamente presente
- Observar la mente sin juicio
- Practicar con humildad y constancia
- Vivir los Preceptos, no solo repetirlos
El Reiki deja de ser algo que se “aplica” y pasa a ser algo que se vive. El verdadero tratamiento ocurre en lo cotidiano: en cómo pensamos, sentimos, hablamos y actuamos.
Reiki como Do: caminar por niveles, madurar el proceso
Como toda Vía auténtica, el Reiki se recorre por etapas. No por acumulación de técnicas, sino por maduración interna.
- Shoden abre el Camino: el cuerpo se armoniza y la práctica se vuelve constante.
- Chuden profundiza: emociones y patrones mentales salen a la luz y comienzan a comprenderse.
- Okuden transforma: se trabaja el karma personal, la responsabilidad y la toma de conciencia profunda.
Estos niveles no solo permiten acompañar a otros, sino que preparan algo más esencial: convertirse en una persona más consciente.
Cuando el Reiki se vuelve profesional: presencia y responsabilidad
Acompañar a otros desde el Reiki no es un derecho automático por recibir una sintonización. Es una responsabilidad que nace del trabajo personal recorrido.
Por eso, en la formación de Terapeuta Profesional de Reiki —tal como la entiende la Federación Europea de Reiki Profesional— los niveles no se repiten: se profundizan. El foco deja de estar en la técnica y pasa al estado interno del terapeuta.
Un terapeuta no transmite energía, transmite presencia.
Y esa presencia solo se cultiva con práctica honesta y sostenida.
Integrar Oriente y Occidente: tradición viva, práctica consciente
Nuestro enfoque no elige entre Reiki japonés u occidental. Integra.
Integra la claridad terapéutica del Reiki tibetano.
Integra la profundidad espiritual del Reiki japonés.
Integra la sabiduría del Qi Gong, el taoísmo y el budismo esotérico japonés.
Todo desde una visión ética, profesional y actual, como promueve la Federación Europea de Reiki Profesional: cuidar la esencia sin dogmatismos, evolucionar sin perder la raíz y formar personas, no solo practicantes.
Un Reiki sin idealizaciones, con verdad
El Camino del Reiki no promete una vida sin dificultades. Promete algo más valioso: claridad para atravesarlas. Nos confronta con nuestras sombras, con el ego espiritual y con las trampas de la mente… y nos invita a ir más allá.
Cuando el Reiki se vive como Do, la técnica pasa a segundo plano. La vida misma se vuelve la práctica.
Una invitación a caminar
Si sientes que el Reiki es algo más que una terapia, si intuyes que hay un Camino de crecimiento personal queriendo desplegarse en ti, si buscas una formación profunda, ética y con acompañamiento real… Te invito a conocer nuestras formaciones de Reiki, tanto para el crecimiento personal como para la formación profesional, alineadas con la tradición, la experiencia y el enfoque de la Federación Europea de Reiki Profesional.
Aquí no enseñamos a “hacer Reiki”.
Acompañamos a recorrer el Camino.
Será un honor caminar contigo.











