Si no lo veo, no lo creo…
Si no lo veo, no lo creo….
Que recurrida frase que tanto oigo en la era de la información. No hablamos de la existencia de Dios u otros dogmas de fe, en absoluto; hablo de una realidad más cercana que se nos escapa ante el infinito bombardeo de información banal que nos rodea a través de la publicidad o los distintos medios de comunicación. Vivimos centrados en lo que nos cuentan, y creemos que es la realidad. Pero ¿qué es la realidad?
Simplemente planteémonos cómo funcionan nuestros sentidos. Los ojos, nuestro sentido estrella, en el que más confiamos, son órganos bastante limitados. La luz y los colores que percibimos, es decir, el espectro electromagnético, es muy limitado, de hecho es lo que se denomina el espectro visible, ya que la mayor parte del mismo escapa a nuestro sentido de la vista. Este espectro electromagnético lo medimos según su longitud de onda. La proporción de longitud de onda que capta el ojo humano es entre los 380 nm hasta los 780 nm (1nm = 1 nanómetro). Por tanto, los campos del espectro de luz que comprenden los rayos cósmicos, los gamma, los rayos X, los Ultravioleta, todos ellos menores de 380 nm, son invisibles a nuestros ojos. Y los infrarrojos, mayores de 780 nm y todos los superiores se escapan también a nuestro sentido. La parte que percibimos en mínima.
Si pasamos a nuestro sentido del oído, vamos a hablar de frecuencias de sonido. El oído humano percibe frecuencias entre los 20 Hz y los 20.000 Hz. Frecuencias menores a los 20 Hz son captadas por animales como los elefantes o los topos. Por otro lado, animales como los perros y gatos, perciben frecuencias de sonido de hasta 40.000 Hz, doblando la percepción humana; eso sin nombrar a especies como los murciélagos o los delfines que llegan casi a los 160.000 Hz., sin ser éstas las frecuencias más altas.
Por otra parte si tenemos en cuenta que nuestro cerebro discrimina automáticamente buena parte de la información recibida por nuestros sentidos, ya sea por educación, experiencias personales previas y personalidad, entonces comprenderemos que la información recibida es mínima y subjetiva, y que solo percibimos una mínima parte de la realidad.
Este es el punto donde hay que hacer una llamada de atención, y ser conscientes que la realidad abarca mucho más de lo que podemos percibir e interpretar con nuestros sentidos. Es el momento de investigar e ir más allá. Llegó la hora de no cerrarnos a una realidad que como en un Matrix, nos han inculcado. El momento de buscar es ahora, y la búsqueda va más allá de lo que nos cuentan y de nuestros sentidos físicos…












