¿Qué es el Método SPRA? Una forma de aprender radiestesia construida desde la práctica

Antonio Luis Asencio Dieguez • 27 de agosto de 2026

¿Qué es el Método SPRA? Una forma de aprender radiestesia construida desde la práctica


Cuando una persona se acerca por primera vez a la radiestesia, casi siempre lo hace de la misma manera: a través de un péndulo.


Aprende cuál es su movimiento para el sí y para el no, empieza a hacer preguntas y, en poco tiempo, descubre que detrás de una herramienta aparentemente sencilla hay muchas más posibilidades de las que imaginaba.


Y entonces empiezan también las dudas.


¿Por qué unas veces la respuesta parece tan clara y otras no? ¿Estoy preguntando correctamente? ¿Puedo estar condicionando el movimiento? ¿Qué diferencia existe entre trabajar con un péndulo, unas varillas o un biotensor? ¿Y qué ocurre cuando queremos incorporar la radiestesia dentro de Reiki, terapia floral, un trabajo energético o el análisis de un espacio?


Muchas de esas preguntas están en el origen del Método SPRA – Sistema Profesional de Radiestesia Aplicada.


Pero para explicar qué es SPRA prefiero empezar por otro sitio: por cómo surgió.


No nació como un método


Llevo más de 25 años utilizando el péndulo y diferentes instrumentos radiestésicos.


Durante mucho tiempo la radiestesia fue para mí una herramienta que aparecía integrada dentro de otras disciplinas. La he utilizado junto al Reiki, la terapia floral y diferentes técnicas energéticas; posteriormente fui profundizando en el trabajo con espacios, varillas, biotensor, geobiología y herramientas mucho más específicas.


No existía todavía SPRA.


Existían conocimientos, técnicas, cursos, instrumentos y, sobre todo, muchos años de práctica.


En 2016 estructuré mi primera formación específica de radiestesia.


A partir de aquella primera formación fueron apareciendo otros contenidos. Algunas herramientas requerían sus propios cursos y otras iban ampliando las posibilidades de lo que ya enseñaba.


Y entonces empecé a encontrarme con una situación que se repetía constantemente.


Si impartía una formación de una herramienta determinada, antes de entrar realmente en ella tenía que volver a explicar cómo calibrar, cómo formular preguntas, cómo establecer un sistema de respuesta, cómo trabajar la neutralidad, cómo utilizar escalas y biómetros o cómo comprobar aquello que estábamos obteniendo.


Con la siguiente herramienta ocurría exactamente lo mismo.


Y con la siguiente, otra vez.


Llegó un momento en que me pareció evidente que el problema no estaba en cada una de aquellas formaciones, sino en cómo estaba organizado el aprendizaje.


Si existe una base que prácticamente todas las herramientas radiestésicas comparten, tiene mucho más sentido enseñarla bien desde el principio, practicarla y construir después sobre ella.


Probablemente esa sea la verdadera raíz de SPRA.


De cursos independientes a un recorrido


La idea inicial era bastante sencilla.


En lugar de comenzar de nuevo cada vez que aparecía una nueva herramienta, el alumno podría adquirir primero unos fundamentos comunes.


Cuando posteriormente llegara, por ejemplo, al Péndulo Hebreo, ya sabría trabajar con neutralidad, calibrar una herramienta, formular correctamente una pregunta, utilizar sistemas de medición y observar una respuesta radiestésica.


Eso significa que las horas de formación de Péndulo Hebreo pueden dedicarse realmente al Péndulo Hebreo: a conocer el instrumento, las etiquetas, sus procedimientos y los diferentes protocolos de trabajo.


Y exactamente lo mismo sucede cuando llegamos más adelante al Péndulo Universal.


No tenemos que volver continuamente al punto de partida. Podemos dedicar el tiempo a aquello que hace específica esa herramienta: su estructura, el trabajo con frecuencias, color, emisión y los diferentes procedimientos que se desarrollan con ella.


Poco a poco aquello dejó de ser una suma de cursos independientes.


Se convirtió en un proceso progresivo.


Cada etapa empezó a tener sentido en función de lo aprendido anteriormente.


Pero había otra cuestión: el tiempo


Con la experiencia docente también fui comprobando algo que me parece igual de importante.


Aprender no consiste en recibir mucha información en muy poco tiempo.


En este tipo de formaciones es relativamente fácil terminar un fin de semana con un manual lleno de contenido, varias técnicas nuevas, protocolos, esquemas y una sensación inicial de haber aprendido muchísimo.


El problema aparece después.


Cuando uno está solo en casa y empieza a practicar surgen las verdaderas preguntas.


Aquello que en clase parecía evidente ya no lo es tanto.


Una respuesta que antes era clara empieza a generar dudas. Aparece una situación que no estaba exactamente en el ejemplo. Descubrimos que estamos demasiado implicados en aquello que preguntamos o sencillamente nos damos cuenta de que necesitamos repetir muchas veces un procedimiento antes de sentirnos cómodos con él.


Por eso el Método SPRA está planteado dejando aproximadamente seis semanas entre un nivel y el siguiente.


Ese espacio no es un intervalo vacío entre dos cursos.


Forma parte de la formación.


Quiero que durante ese tiempo el alumno practique.


Que se equivoque.


Que descubra dónde tiene dudas.


Que vuelva al material.


Que repita ejercicios.


Que empiece a reconocer cómo trabaja cuando está concentrado y qué ocurre cuando está cansado, disperso o demasiado interesado en obtener una determinada respuesta.


Y que cuando llegue al siguiente nivel no tenga únicamente el recuerdo de haber asistido al anterior, sino una base que empieza a estar realmente integrada.


Para mí, el proceso debería ser siempre:


aprender, practicar, integrar, revisar y después avanzar.


No veo demasiado sentido en introducir una nueva herramienta cuando todavía estamos intentando comprender los fundamentos de la anterior.


El péndulo no debe pensar por nosotros


Esta es probablemente una de las ideas sobre las que más insisto cuando enseño radiestesia.


Es muy fácil acostumbrarse a decir:


“Le he preguntado al péndulo”.


O:


“El péndulo me ha dicho que…”


Pero una herramienta no debería sustituir nuestro criterio.


Con el tiempo fui dando cada vez más importancia a que el alumno no aprendiera simplemente protocolos, sino que comprendiera qué está haciendo cuando los utiliza.


¿Qué quiero explorar exactamente?


¿Por qué estoy utilizando esta herramienta y no otra?


¿Está bien formulada mi pregunta?


¿Puedo contrastar el resultado de alguna manera?


¿Estoy esperando que aparezca una respuesta determinada?


¿Hasta dónde puedo interpretar realmente lo que estoy obteniendo?


Para mí, ahí empieza una radiestesia mucho más interesante.


No se trata únicamente de conseguir que el instrumento responda.


Se trata de empezar a comprender cómo estamos trabajando con él.


Por eso una de las frases que mejor podría resumir mi manera de enseñar sería:


El péndulo no debe pensar por nosotros.


Aprender a preguntar


Hay algo que suele sorprender cuando empezamos a trabajar con más profundidad: muchas veces el problema no está en la respuesta.


Está en la pregunta.


Preguntar bien requiere bastante más precisión de la que inicialmente creemos.


Hay que aprender a separar cuestiones, evitar conceptos ambiguos, establecer previamente qué estamos intentando medir y distinguir entre varias variables que, si se mezclan, pueden producir resultados difíciles de interpretar.


Con el tiempo, el alumno deja de preocuparse únicamente por conseguir una respuesta y empieza a prestar mucha más atención a cómo está formulando aquello que quiere conocer.


Y ese aprendizaje tiene algo interesante: obliga a ordenar el pensamiento.


Antes de pedir una respuesta tenemos que saber realmente qué queremos preguntar.


Atención, intuición y neutralidad


Trabajar con radiestesia también exige concentración.


No es lo mismo realizar una medición estando presente y centrado que hacerlo mientras la mente está en otras tres cosas.


La práctica ayuda a entrenar el enfoque, a observar con mayor atención y a reconocer cuándo una respuesta es suficientemente clara y cuándo conviene detenerse y repetirla en otro momento.


También aparece inevitablemente la intuición.


No creo que haya que eliminarla de la práctica. Forma parte de nuestra percepción.


Lo importante es aprender a no confundir automáticamente una impresión intuitiva con una certeza.


Ahí entra uno de los conceptos centrales del método: la neutralidad.


Neutralidad no significa dejar de tener emociones ni convertirse en un observador completamente ajeno a lo que ocurre.


Significa aprender a detectar cuándo queremos demasiado una respuesta determinada.


Cuándo nuestra expectativa puede estar interfiriendo.


Cuándo estamos intentando confirmar algo que ya habíamos decidido previamente.


Y cuándo sería mucho más sensato parar.


Todo esto convierte la práctica también en una forma interesante de observación personal.


A veces terminamos aprendiendo tanto sobre nuestra manera de reaccionar como sobre el propio instrumento que tenemos entre las manos.


Nunca he entendido la radiestesia como una técnica aislada


Quizá porque mi propia experiencia nunca lo ha sido.


Durante años la he utilizado como complemento dentro de otras disciplinas.


En Reiki y diferentes técnicas energéticas, puede convertirse en una herramienta adicional de exploración o de comparación dentro del procedimiento que ya utiliza el practicante.


En terapia floral, puede incorporarse como un recurso complementario a la hora de contrastar determinadas opciones, sin sustituir la entrevista, la observación ni el conocimiento de las propias esencias.


En el trabajo con chakras, campo energético, minerales, cristales, color o frecuencias, los instrumentos radiestésicos pueden aportar otra forma de organizar y comparar información dentro del sistema utilizado.


Y más adelante aparece un campo completamente diferente: el trabajo con los espacios.


Aquí entramos en la utilización de varillas, biotensor y otros recursos, y comenzamos a acercarnos también a la geobiología.


La radiestesia puede utilizarse dentro de esos modelos para explorar el terreno, comparar diferentes zonas y estudiar determinadas respuestas ambientales.


Puede ser igualmente un complemento interesante en trabajos relacionados con Feng Shui y armonización de espacios, siempre entendiendo algo que para mí es fundamental:


La radiestesia no sustituye el conocimiento de la disciplina con la que estamos trabajando.


Si utilizo terapia floral, tengo que conocer terapia floral.


Si utilizo Reiki, tengo que conocer Reiki.


Y un péndulo tampoco sustituye el estudio y los principios propios del Feng Shui.


Su valor está precisamente en poder convertirse en una herramienta complementaria dentro de un conocimiento que ya tenemos.


De la persona al espacio


El trabajo con espacios fue también ampliando mi propia forma de entender la radiestesia.


Con varillas o biotensor podemos introducir otro tipo de exploración y observar cómo responde el instrumento sobre el terreno.


Dentro de los modelos tradicionales utilizados en radiestesia y geobiología se estudian redes, alteraciones del terreno y diferentes factores ambientales, incluyendo conceptos relacionados con variaciones geomagnéticas.


Pero una vez más, lo que me interesa enseñar no es que el alumno memorice que algo “tiene que estar” en determinado lugar.


Prefiero que aprenda a salir al terreno.


A detectar.


A repetir.


A comparar.


A registrar.


Y a comprobar qué ocurre cuando modifica las condiciones de trabajo.


Esto permite entender que la radiestesia puede tener múltiples aplicaciones, pero que detrás de todas ellas debería existir siempre una metodología.


Diferentes herramientas para diferentes trabajos


Otra de las evoluciones naturales de SPRA fue dejar de identificar radiestesia exclusivamente con el péndulo.


El péndulo sigue siendo una herramienta extraordinaria y posiblemente la más versátil.


Pero no es la única.


Durante el recorrido aparecen progresivamente biómetros, varillas, biotensor, Péndulo Hebreo y Péndulo Universal, además de diferentes sistemas de medición y exploración.


Lo interesante no es acumular instrumentos.


Es entender cuál puede resultar más apropiado en cada situación.


No todo tiene por qué resolverse con la misma herramienta.


Cómo está organizado actualmente SPRA


Todo este proceso terminó estructurándose en los cuatro niveles actuales del Máster Profesional de Radiestesia Aplicada – Método SPRA, con un total de 48 horas presenciales.


El primer nivel establece los fundamentos de Radiestesia y Péndulo durante 8 horas.


El segundo amplía durante otras 8 horas el trabajo hacia diferentes herramientas, varillas, biotensor, espacios y geobiología.


El tercer nivel dedica 16 horas al trabajo específico con Péndulo Hebreo.


Y el cuarto desarrolla durante otras 16 horas el Péndulo Universal y sus posibilidades avanzadas.


Entre ellos mantenemos ese periodo aproximado de seis semanas para practicar e integrar.


Pero el recorrido completo no es obligatorio desde el principio.


El Nivel 1 puede realizarse de forma independiente.


De hecho, me parece una buena manera de acercarse al método.


Una persona que nunca haya trabajado con radiestesia puede empezar desde cero, conocer sus fundamentos y decidir después si quiere continuar.


Y alguien que lleve años utilizando un péndulo de forma autodidacta puede utilizar también este primer nivel para revisar hábitos, reorganizar conocimientos y establecer una metodología más clara.


También es importante conocer los límites


Una parte del criterio profesional consiste en entender no solo lo que utilizamos, sino también hasta dónde podemos llevarlo.


Dentro de SPRA la radiestesia se trabaja como una práctica complementaria de exploración dentro de su propio marco radiestésico y energético.


No es un procedimiento de diagnóstico médico ni psicológico y no sustituye la intervención de los profesionales sanitarios cuando esta sea necesaria.


Creo que una formación seria también tiene que enseñar a reconocer esos límites.


Porque tener más herramientas no significa que podamos utilizarlas para cualquier cosa.


Un método que sigue cambiando


SPRA no apareció un día completamente terminado.


Es el resultado de muchos años utilizando diferentes herramientas y de una experiencia docente que comenzó a estructurarse específicamente en 2016.


Desde entonces he modificado contenidos, reorganizado procedimientos, eliminado cosas y reforzado otras.


Y seguramente seguirá ocurriendo.


Enseñar obliga constantemente a revisar la propia práctica.


Las dudas de los alumnos, los errores que se repiten, aquello que cuesta más comprender o una forma nueva de explicar algo que resulta más eficaz terminan modificando también el método.


Por eso no entiendo SPRA como una estructura cerrada.


Lo entiendo como el resultado de intentar organizar de una forma más coherente aquello que durante muchos años yo mismo fui aprendiendo de manera mucho más dispersa.


Si tuviera que resumir toda su filosofía en unas pocas palabras probablemente sería esta:


primero construye una buena base; después aprende hasta dónde puedes llevarla.


Porque aprender radiestesia no consiste únicamente en conseguir que un péndulo se mueva.


Consiste en aprender a preguntar, observar, practicar, contrastar y trabajar cada vez con mayor atención, neutralidad y criterio.


Si quieres conocer el Método SPRA desde el principio


La próxima formación de Nivel 1 · Fundamentos de Radiestesia y Péndulo se realizará el 19 de septiembre de 2026, de 09:00 a 17:00 h, en Madrid.


Es una formación de 8 horas, puede realizarse de manera independiente y no requiere experiencia previa.


Puedes encontrar más información sobre la formación y el recorrido completo en La Vía Reiki.


A. Luis Asencio

La Vía Reiki · Método SPRA – Sistema Profesional de Radiestesia Aplicada


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Reiki a distancia: qué es, cómo funciona y en qué momentos puede ayudarte Hay etapas en la vida en las que una persona siente que necesita detenerse un momento, descansar y recuperar cierta calma interior. Sin embargo, no siempre es posible acudir de manera presencial a una sesión. El cansancio acumulado, la mente saturada, los procesos emocionales intensos, la falta de tiempo o incluso la distancia pueden hacer que desplazarse resulte difícil. En esos casos, el Reiki a distancia puede ser una alternativa sencilla para recibir acompañamiento energético desde casa, en un espacio propio y tranquilo. El Reiki a distancia forma parte de la práctica tradicional de Reiki. Su propósito es favorecer la calma, el descanso, el equilibrio y la armonización energética. No pretende sustituir una atención médica, psicológica o psiquiátrica cuando esta sea necesaria. Tampoco se presenta como una solución milagrosa. Más bien, se trata de abrir un espacio de cuidado energético serio, respetuoso y adaptado al momento que está viviendo cada Qué es el Reiki a distancia El Reiki a distancia es una forma de trabajo energético en la que el practicante realiza la sesión sin que la persona tenga que estar físicamente presente. Dentro de la tradición de Reiki, se entiende que la energía puede dirigirse a través de la intención consciente, el enfoque meditativo y las herramientas propias del método. La persona que recibe la sesión puede permanecer en casa, sentada o recostada, mientras el terapeuta realiza el trabajo energético acordado. La intención no es forzar ningún proceso ni intervenir de manera invasiva. El objetivo es acompañar y favorecer un estado de mayor calma, regulación y equilibrio interior. Reiki a distancia y la idea de interconexión Una de las preguntas más frecuentes cuando se habla de Reiki a distancia es: ¿Cómo puede realizarse una sesión si la persona no está físicamente presente? Desde la visión tradicional del Reiki, la distancia no se considera una barrera absoluta. El trabajo se realiza desde la intención, la conexión y la atención consciente del practicante, orientando la sesión hacia la persona que la recibe. A veces, esta idea se relaciona con algunos conceptos de la física cuántica, especialmente con la noción de interconexión o con fenómenos como el entrelazamiento cuántico. La física moderna ha mostrado que, en ciertos niveles de la realidad, las partículas no siempre se comportan como elementos aislados, sino que pueden presentar correlaciones aun estando separadas. Dicho esto, conviene ser muy cuidadosos: la física cuántica no demuestra científicamente que el Reiki funcione a distancia, ni debería usarse como una explicación simplificada para justificar cualquier práctica energética. Lo que sí puede ofrecer es una imagen sugerente: quizá la realidad no sea tan separada, rígida y fragmentada como solemos percibirla en la vida diaria. Desde esa mirada, muchas tradiciones espirituales y energéticas han trabajado durante siglos con la idea de que la conciencia, la intención y el campo energético pueden relacionarse más allá de la presencia física inmediata. En La Vía Reiki, el Reiki a distancia se plantea desde un enfoque prudente y serio: no como una promesa extraordinaria, sino como una práctica de acompañamiento energético orientada a favorecer calma, descanso, equilibrio interior y armonización. Mi experiencia con el Reiki a distancia En mi caso, el Reiki a distancia no es una idea teórica ni una práctica que haya incorporado recientemente. Llevo más de 25 años trabajando con Reiki, y el envío a distancia ha formado parte de mi práctica durante todo este recorrido. En las formaciones de segundo nivel, donde tradicionalmente se enseña el trabajo a distancia, he realizado durante años ejercicios muy claros con alumnos en la misma sala. Un grupo realiza el envío de Reiki desde un punto del espacio, mientras otro permanece tumbado en otro extremo, sin contacto físico directo. En mi experiencia, la percepción del envío aparece con mucha frecuencia. En la mayoría de los casos, quienes reciben la práctica describen sensaciones como calor, relajación, calma profunda, presión suave, movimiento energético, hormigueo, descarga emocional o una percepción clara de estar recibiendo el trabajo. Cuando alguna persona no ha percibido conscientemente la experiencia, muchas veces ha coincidido con haberse quedado dormida durante la práctica. Este tipo de ejercicios, repetidos durante años en espacios de formación, han sido muy reveladores. Permiten observar el trabajo a distancia de una forma sencilla, directa y sin necesidad de crear expectativas excesivas. También he realizado envíos en contextos más delicados, por ejemplo, como acompañamiento energético a personas enfermas o postradas. En algunas ocasiones, estando en la misma habitación de hospital, sin tocar al paciente y manteniendo una distancia física aproximada de dos metros, la persona ha referido mayor calma, relajación, descanso o una disminución en la sensación de dolor después del envío. A lo largo de los años también he acompañado procesos con envíos regulares durante varios días consecutivos. En alguna ocasión, por circunstancias concretas, no he podido realizar el envío acordado y la persona no lo sabía. Al día siguiente, esa persona me ha contactado para preguntarme qué había ocurrido, porque esa vez no había sentido nada o había notado una diferencia clara respecto a los días anteriores. Experiencias como estas, repetidas durante años, son las que me han llevado a tomar muy en serio el Reiki a distancia. No lo vivo como una creencia abstracta ni como una técnica añadida sin base práctica, sino como una herramienta que he podido observar muchas veces dentro de mi trayectoria profesional. Por supuesto, cada persona vive el Reiki de manera distinta. No todas las experiencias son iguales y no se puede prometer un resultado concreto. Aun así, también sería injusto restarle valor a una práctica que, desde mi experiencia, ha sido significativa para muchas personas. Por eso, en La Vía Reiki el Reiki a distancia se ofrece con confianza, pero también con respeto y prudencia: como un acompañamiento energético complementario, no invasivo, realizado siempre con consentimiento y sin sustituir la atención médica o psicológica cuando esta sea necesaria. Cómo se realiza una sesión de Reiki a distancia La sesión se realiza de forma sencilla. Antes del trabajo, hay un breve contacto previo para conocer el motivo de la sesión y el estado general de la persona. Después, se acuerda un momento concreto para realizar el envío de Reiki a distancia. Durante la sesión, la persona puede permanecer en casa, sentada o recostada, en un ambiente tranquilo. No necesita hacer nada especial. Lo recomendable es estar en reposo, sin interrupciones y con una actitud abierta y receptiva. Al finalizar, puede hacerse un breve cierre por WhatsApp, email o llamada, según lo que se haya acordado previamente. Cuándo puede ayudarte una sesión de Reiki a distancia El Reiki a distancia puede ser una opción adecuada cuando hay cansancio acumulado, estrés, saturación mental, bloqueo emocional, dificultad para descansar, sensación de estar sobrepasado o necesidad de recuperar calma y equilibrio. También puede acompañar momentos de cambio personal, procesos de introspección o etapas en las que la persona necesita sentirse más centrada y en contacto consigo misma. Qué no es el Reiki a distancia El Reiki a distancia no es una solución mágica ni una promesa de curación inmediata. No sustituye tratamientos médicos, psicológicos o psiquiátricos. Tampoco debe utilizarse para generar dependencia ni para evitar tomar decisiones importantes en la vida cotidiana. No se plantea como una práctica invasiva. El trabajo se realiza siempre desde el respeto, la intención consciente y el consentimiento de la persona. Reiki a distancia en La Vía Reiki En La Vía Reiki, las sesiones de Reiki a distancia se realizan de forma individual y personalizada. Cada sesión está orientada a favorecer calma, descanso, equilibrio energético y armonización interior, especialmente en momentos de cansancio, bloqueo, estrés o saturación. Sesión individual de Reiki a distancia: 50 €** Puedes solicitar información o reservar tu sesión a través de: WhatsApp: 647 226 850 Email: info@laviareiki.es Más información: www.laviareiki.es/sesiones-reiki
Por Antonio Luis Asencio Dieguez 22 de abril de 2026
¿Es para ti la radiestesia? Lo que debes saber antes de empezar Cada vez más personas se interesan por la radiestesia y el uso del péndulo como herramienta de trabajo personal o terapéutico. Sin embargo, antes de empezar, hay algo importante que conviene tener claro: La radiestesia no es una herramienta para todo el mundo, ni en cualquier momento. Entender esto desde el principio marca una gran diferencia. Evita frustraciones, expectativas irreales y permite abordar su aprendizaje de forma mucho más clara y estructurada. Qué es realmente la radiestesia (sin idealizarla) La radiestesia es un sistema de trabajo que permite obtener información a través de la respuesta del cuerpo, utilizando instrumentos como el péndulo. No se trata de un objeto que “responde por sí solo” ni de una herramienta externa con funcionamiento independiente. El péndulo actúa como un amplificador de microrespuestas del propio sistema neuromuscular. Por tanto, el elemento clave no es el instrumento, sino la persona que lo utiliza. Esto implica que la calidad del trabajo depende directamente de factores como: La claridad mental El estado emocional La capacidad de mantener neutralidad Sin estos elementos, la fiabilidad de la práctica se reduce considerablemente. No es tan sencillo como parece Uno de los errores más comunes al iniciarse en radiestesia es pensar que basta con hacer preguntas y obtener respuestas claras de forma inmediata. En la práctica, ocurre lo contrario. Existen múltiples factores que interfieren: Condicionamientos mentales Expectativas previas Influencia emocional Interpretación subjetiva Sin una base mínima de entrenamiento, lo que muchas personas interpretan como respuestas fiables son, en realidad, proyecciones propias. Por eso, la radiestesia no se aprende en el péndulo, sino en la persona. El papel de la mente en la radiestesia Uno de los aspectos más importantes —y menos explicados— es el funcionamiento de la respuesta ideomotora. Se trata de pequeños movimientos inconscientes generados por el sistema nervioso, que son los que finalmente producen el movimiento del péndulo. Esto no invalida la práctica, pero sí establece un límite claro: Sin control interno, no hay fiabilidad. Por eso, antes de buscar respuestas, es necesario desarrollar: Observación Neutralidad Capacidad de no interferencia En este sentido, el trabajo personal es más importante que la herramienta en sí. Señales de que la radiestesia puede ser para ti La radiestesia suele encajar especialmente bien en personas que: Buscan comprender los procesos energéticos desde un enfoque práctico Valoran el aprendizaje estructurado y progresivo Están dispuestas a entrenar y revisar sus propias percepciones No buscan soluciones inmediatas, sino desarrollo a medio plazo En estos casos, la radiestesia puede convertirse en una herramienta muy útil. Cuándo no es el momento adecuado También es importante reconocer cuándo no es el mejor momento para iniciarse. Por ejemplo: Cuando se buscan respuestas rápidas a situaciones personales Cuando existe necesidad de certezas absolutas En momentos de inestabilidad emocional Cuando hay tendencia a depender de respuestas externas En estas situaciones, la radiestesia puede generar más confusión que claridad. Qué puedes esperar realmente de la radiestesia Desde un enfoque serio y bien estructurado, la radiestesia puede ayudarte a: Desarrollar sensibilidad y percepción Trabajar con información de forma ordenada Mejorar la toma de decisiones desde un estado más consciente Sin embargo, es importante entender lo que no es: No es un sistema infalible No es automático No sustituye el criterio personal Es una herramienta que requiere práctica, no una solución inmediata. La diferencia entre usar un péndulo y aprender radiestesia Aquí es donde muchas personas se quedan en la superficie. Usar un péndulo es relativamente sencillo. Aprender radiestesia implica algo muy distinto: Método Práctica Estructura Entrenamiento progresivo Es en ese proceso donde realmente se desarrolla la capacidad de trabajo. Conclusión La radiestesia no es una cuestión de creer o no creer, sino de comprender cómo funciona y qué implica realmente. Es una práctica que requiere: Entrenamiento Observación Rigor Para algunas personas puede convertirse en una herramienta valiosa de desarrollo personal y profesional. Para otras, simplemente no es el momento adecuado. Y reconocer eso también forma parte de un enfoque honesto.
Por Antonio Luis Asencio Dieguez 9 de abril de 2026
El enfoque de Reiki con el que trabajo: práctica, claridad y evolución consciente Cuando una persona se acerca por primera vez a Reiki, es bastante habitual que se encuentre con muchas formas distintas de entenderlo y enseñarlo. Y eso, lejos de ayudar, muchas veces genera más dudas que claridad. Porque al final surge la pregunta importante: ¿qué es realmente Reiki y cómo se trabaja de forma coherente? Por eso, creo que es necesario explicar desde qué enfoque trabajo y cómo transmito Reiki en mis formaciones. Un camino basado en la experiencia Mi recorrido en Reiki comenzó hace más de dos décadas, cuando todavía no tenía la difusión que tiene hoy. Durante este tiempo he pasado por diferentes escuelas, líneas y enfoques. Algunos me aportaron mucho, otros no tanto. Y con los años, lo que he ido haciendo es algo bastante sencillo: quedarme con lo que funciona de verdad y soltar lo que no tenía una base clara. Para mí, nunca ha sido una cuestión de acumular títulos, sino de ir afinando la práctica hasta que tenga sentido. Una comprensión que nace de la práctica real El enfoque con el que trabajo no nace solo de lo que me enseñaron, sino de lo que he podido comprobar. Años trabajando con alumnos, con pacientes, observando, ajustando… viendo qué ocurre realmente cuando aplicas Reiki. Ahí es donde empiezas a entender qué tiene valor y qué necesita revisarse. En ese proceso también fue muy importante mi primera maestra de Reiki, que venía de la Medicina Tradicional China y del trabajo energético. Gracias a ella, desde el principio tuve una visión más estructurada de la energía, no tan difusa como suele enseñarse en otros contextos. Con el tiempo, al entrar en la Federación Europea de Reiki Profesional, lo que encontré fue algo curioso: muchas de esas cosas que yo ya había ido comprobando, allí estaban desarrolladas, ordenadas y con una base más sólida. Además, con una integración clara de conceptos del taoísmo, del trabajo interno y de otras tradiciones que, en realidad, también forman parte del contexto del que surgió Reiki. Una base estructurada, pero viva En mis formaciones utilizo el material de la Federación Europea de Reiki Profesional, porque aporta una estructura clara y bien organizada. Pero hay algo importante: la Federación no es una sola persona ni una idea cerrada. Es un grupo de maestros y profesionales que están en continuo trabajo, aportando experiencia, revisando, investigando… y eso hace que el sistema no esté congelado, sino en evolución constante. A esto se suma mi propio recorrido, incluyendo las siete maestrías que he realizado, que me han permitido experimentar y contrastar diferentes formas de trabajar Reiki. De ahí surge una integración donde están presentes: Reiki Tradicional Japonés (Komyo Reiki Kai) Reiki Usui Tibetano Bioenergética aplicada Principios del Taoísmo (Yin-Yang, equilibrio, dinámica energética) Y otros elementos que se han ido incorporando con sentido No se trata de mezclar por mezclar, sino de que todo encaje. Qué es la energía Reiki (y por qué es importante entenderla). Aquí es donde empiezan muchas de las diferencias entre escuelas. En muchos casos, la energía Reiki se explica de forma muy general: energía universal, energía del amor… conceptos que suenan bien, pero que no ayudan demasiado a comprender lo que estás haciendo. En mi enfoque, intento que esto sea más claro. No se trata solo de “usar energía”, sino de entender cómo funciona, cómo se manifiesta y cómo interactúa con el sistema energético de la persona. Cuando esto se comprende, la práctica cambia completamente. El papel de los símbolos Los símbolos forman parte de la enseñanza de Reiki, especialmente en su desarrollo en Occidente. En mis cursos se enseñan, se explican y se trabajan. Tanto los tradicionales como otros que pueden aparecer dentro de la práctica. Pero hay un matiz importante. Desde la experiencia, se observa que los símbolos ayudan mucho en una primera fase: ordenan, enfocan y facilitan el aprendizaje. El problema aparece cuando se convierten en algo imprescindible. Por eso, en este enfoque: Se enseñan los símbolos Se entiende su significado Pero se desarrolla también la capacidad de trabajar directamente con la energía Con el tiempo, la práctica se vuelve más natural, más directa y menos dependiente. Y en ese sentido, el símbolo deja de ser el centro para convertirse en una herramienta más dentro del proceso. Reiki como práctica Reiki no es algo que se entienda solo leyendo o escuchando. Se entiende practicando. Durante la formación, el alumno aprende a: Percibir la energía Desarrollar sensibilidad en las manos Aplicar Reiki con criterio Integrarlo en su día a día Ahí es donde realmente empieza el aprendizaje. Simplicidad y eficacia. Con los años he visto algo muy claro: cuando el trabajo se simplifica, funciona mejor. Por eso, el enfoque que transmito busca: Evitar técnicas innecesarias Dar sentido a lo que se hace Que el alumno gane autonomía Mantener claridad en todo el proceso Reiki no necesita ser complicado para ser profundo. Desarrollo personal: la base de todo. Más allá de la técnica, Reiki es un camino. Y ese camino pasa por uno mismo. Por eso, en las formaciones se trabaja también: La observación interna La gestión emocional La coherencia personal La responsabilidad sobre el propio proceso Sin esto, Reiki se queda en algo superficial. Con esto, cambia completamente. Un Reiki con los pies en la tierra. El enfoque con el que trabajo busca algo muy concreto: equilibrio. Profundidad, sí. Pero sin perder el sentido común. Reiki puede aportar bienestar, claridad y equilibrio, pero siempre desde una base realista y bien integrada con el resto de la vida. Conclusión. El Reiki que enseño no busca impresionar ni adornarse. Busca funcionar. Es un Reiki claro, estructurado y práctico. Un Reiki que se experimenta, se entiende y se integra. 👉 Si quieres iniciarte en este camino, puedes comenzar con el Curso de Reiki Nivel 1 (Shoden) 👉 Y si buscas una formación más profunda y orientada al ámbito terapéutico, puedes continuar con la formación de Terapeuta Profesional de Reiki
Por Antonio Luis Asencio Dieguez 10 de febrero de 2026
5 señales de que tus emociones se están reflejando en tu cuerpo (y cómo el Reiki puede ayudarte a equilibrarte) ¿Te ha pasado que, antes de un momento importante, sientes la garganta cerrada? ¿O que ese dolor en la espalda aparece justo cuando todo se te junta? No es coincidencia. En La Vía Reiki vemos algo todos los días: cuando las emociones no se expresan, el cuerpo termina haciéndolo por nosotros. Muchas veces seguimos con la rutina, minimizando lo que sentimos, hasta que el cuerpo ya no aguanta más. El estrés, la ansiedad o la tristeza no se van solos; cuando no se atienden, se quedan guardados en nuestra energía y poco a poco empiezan a manifestarse físicamente. Estas son 5 señales claras de que tus emociones necesitan atención… y cómo el Reiki puede ser un gran apoyo para recuperar el equilibrio. 1. Molestias en el estómago que van y vienen El área digestiva es muy sensible a lo que sentimos. La preocupación constante, el miedo o la inseguridad suelen acumularse en el plexo solar. Si notas inflamación, pesadez o malestar sin una causa médica clara, es posible que estés cargando una situación emocional difícil de “procesar”. 2. Rigidez en cuello y hombros Esa sensación de traer todo encima no es solo una frase. El exceso de responsabilidades, la autoexigencia y la necesidad de tener todo bajo control suelen reflejarse como tensión en la parte alta de la espalda. El cuerpo se endurece cuando no nos permitimos soltar. 3. Problemas para dormir o mente acelerada Cuando te acuestas cansado pero la cabeza no se calla, algo está desequilibrado. La acumulación de pensamientos, preocupaciones y escenarios futuros bloquea el descanso profundo. El cuerpo quiere dormir, pero la energía mental sigue en alerta. 4. Presión o incomodidad en el pecho Las emociones no expresadas, especialmente la tristeza o la falta de conexión emocional, suelen sentirse en el centro del pecho. Es esa sensación de opresión o vacío que aparece cuando nos alejamos de lo que sentimos o de quienes somos realmente. 5. Cansancio constante, incluso después de dormir Dormir no siempre es sinónimo de descansar. Cuando el agotamiento es emocional, la energía vital se drena rápidamente. Levantarte sin ánimo puede ser una señal de que tu sistema energético está desbalanceado. ¿Cómo puede ayudarte el Reiki? El Reiki no trabaja únicamente sobre el síntoma físico. Su enfoque es integral: cuerpo, mente y energía. Durante una sesión en La Vía Reiki , la energía fluye de forma suave pero profunda para: Disolver los bloqueos de energía que se van acumulando por emociones no expresadas. Calmar la mente y relajar el cuerpo , llevándote a un estado de descanso profundo. Aliviar el estrés y la tensión , tanto física como mental, que se genera en el día a día. Mejorar la claridad mental y el enfoque , ayudándote a tomar decisiones desde la calma. Acompañarte en momentos difíciles , cuando sientes que todo te sobrepasa. Favorecer el bienestar emocional, físico y mental , devolviendo la sensación de equilibrio. Apoyar el sistema inmunológico , al reducir el desgaste energético provocado por el estrés. Impulsar el crecimiento espiritual , reconectándote contigo y con lo que realmente necesitas. Más que una técnica de relajación, el Reiki es un espacio para escucharte, soltar lo que pesa y recuperar la ilusión y la vitalidad que a veces se van perdiendo con el ritmo diario. En La Vía Reiki , no solo buscamos aliviar molestias: te acompañamos para que tu cuerpo, tu mente y tu energía vuelvan a estar en armonía. Si te reconoces en alguna de estas señales, no esperes a que el cansancio se vuelva parte de tu día a día. Estamos aquí para acompañarte en ese primer paso hacia tu bienestar. 🎁 REGALO PARA TI Suscríbete a nuestra newsletter de bienestar en la web y si lo haces este mismo mes y recibirás gratis la “Guía de 3 pasos para equilibrar tu energía en casa” . Además, recibirás un descuento especial para una sesión de diagnóstico y equilibrado energético.
Por Antonio Luis Asencio Dieguez 4 de febrero de 2026
Reiki japonés, tibetano occidental: qué aporta cada enfoque y por qué integrarlos desde el Camino Reiki no es solo una técnica energética. Reiki es un Do: un Camino de transformación interior que se transita paso a paso, con práctica, silencio y honestidad. Cuando esto se olvida, el Reiki se vuelve superficial; cuando se recuerda, se convierte en una Vía viva que nos devuelve al centro. Hoy conviven distintos enfoques de Reiki —japonés, tibetano occidental y otras muchas derivaciones— y comprender qué aporta cada uno no es solo una cuestión histórica. Es una clave para reconocer qué tipo de experiencia estamos viviendo y hasta dónde estamos dispuestos a profundizar. Reiki Usui tibetano: estructura, orden y primer acercamiento El Reiki que llegó a Occidente lo hizo de manera clara, estructurada y accesible. Basado en el linaje transmitido por Hawayo Takata, permitió que miles de personas entraran en contacto con la energía Reiki por primera vez. Su fuerza está en la simplicidad: Protocolos definidos Posiciones de manos claras Aplicación terapéutica directa Es un Reiki que acompaña, alivia y armoniza, especialmente en las primeras etapas. El punto débil aparece cuando este enfoque se vuelve exclusivo: el trabajo interior queda en segundo plano. La energía se mueve, sí, pero la conciencia no siempre acompaña. La técnica funciona, pero el Camino no necesariamente se recorre. Reiki japonés: volver al origen, volver a uno mismo El Reiki nacido en Japón con Mikao Usui no fue concebido como una terapia, sino como una Vía de realización personal. Está profundamente influido por el budismo esotérico japonés, el taoísmo, el Shugendō y la disciplina de las artes marciales. En el Reiki japonés —y especialmente en el Komyo Reiki Do— la práctica no busca resultados externos. Busca claridad interior. La sanación no es la meta, sino una consecuencia natural de una mente serena y un corazón alineado. Aquí el practicante aprende a: Estar verdaderamente presente Observar la mente sin juicio Practicar con humildad y constancia Vivir los Preceptos, no solo repetirlos El Reiki deja de ser algo que se “aplica” y pasa a ser algo que se vive. El verdadero tratamiento ocurre en lo cotidiano: en cómo pensamos, sentimos, hablamos y actuamos. Reiki como Do: caminar por niveles, madurar el proceso Como toda Vía auténtica, el Reiki se recorre por etapas. No por acumulación de técnicas, sino por maduración interna. Shoden abre el Camino: el cuerpo se armoniza y la práctica se vuelve constante. Chuden profundiza: emociones y patrones mentales salen a la luz y comienzan a comprenderse. Okuden transforma: se trabaja el karma personal, la responsabilidad y la toma de conciencia profunda. Estos niveles no solo permiten acompañar a otros, sino que preparan algo más esencial: convertirse en una persona más consciente. Cuando el Reiki se vuelve profesional: presencia y responsabilidad Acompañar a otros desde el Reiki no es un derecho automático por recibir una sintonización. Es una responsabilidad que nace del trabajo personal recorrido. Por eso, en la formación de Terapeuta Profesional de Reiki —tal como la entiende la Federación Europea de Reiki Profesional— los niveles no se repiten: se profundizan. El foco deja de estar en la técnica y pasa al estado interno del terapeuta. Un terapeuta no transmite energía, transmite presencia. Y esa presencia solo se cultiva con práctica honesta y sostenida. Integrar Oriente y Occidente: tradición viva, práctica consciente Nuestro enfoque no elige entre Reiki japonés u occidental. Integra. Integra la claridad terapéutica del Reiki tibetano. Integra la profundidad espiritual del Reiki japonés. Integra la sabiduría del Qi Gong, el taoísmo y el budismo esotérico japonés. Todo desde una visión ética, profesional y actual, como promueve la Federación Europea de Reiki Profesional: cuidar la esencia sin dogmatismos, evolucionar sin perder la raíz y formar personas, no solo practicantes. Un Reiki sin idealizaciones, con verdad El Camino del Reiki no promete una vida sin dificultades. Promete algo más valioso: claridad para atravesarlas. Nos confronta con nuestras sombras, con el ego espiritual y con las trampas de la mente… y nos invita a ir más allá. Cuando el Reiki se vive como Do, la técnica pasa a segundo plano. La vida misma se vuelve la práctica. Una invitación a caminar Si sientes que el Reiki es algo más que una terapia, si intuyes que hay un Camino de crecimiento personal queriendo desplegarse en ti, si buscas una formación profunda, ética y con acompañamiento real… Te invito a conocer nuestras formaciones de Reiki, tanto para el crecimiento personal como para la formación profesional, alineadas con la tradición, la experiencia y el enfoque de la Federación Europea de Reiki Profesional. Aquí no enseñamos a “hacer Reiki”. Acompañamos a recorrer el Camino. Será un honor caminar contigo.
Por Antonio Luis Asencio Dieguez 6 de enero de 2026
Continuando con el último artículo del blog, llevamos el Do a la formación como integración. Cuando hablo de formarse en Reiki, no lo hago desde la idea de aprender una técnica ni de avanzar por una serie de niveles. Lo hago desde la experiencia. Para mí, Reiki es un Do, un Camino, y eso cambia por completo la manera de entenderlo y de vivirlo. A lo largo de los años he visto a muchas personas acercarse a Reiki con curiosidad, con necesidad o con ilusión. Algunas comienzan el camino, pero no todas permanecen. Y lo entiendo. Reiki, cuando se vive de verdad, exige compromiso, honestidad y una disposición sincera a mirarse por dentro. No siempre es cómodo. Cuando en Oriente se habla de Do, se habla de una forma de vida. El Bushido, el Tao o el Dharma no son sistemas de conocimiento, sino caminos de transformación. No buscan acumular información, sino soltar lo que sobra: calmar la mente, ordenar el corazón y ampliar la conciencia. Desde ese lugar entiendo yo el Reiki. El Reiki japonés original nació con este espíritu. No como una terapia rápida ni como un conjunto de técnicas que se aplican de forma mecánica, sino como una práctica sencilla y profunda, orientada al crecimiento interior. Con el tiempo, y especialmente con su llegada a Occidente, Reiki fue adoptando una forma más estructurada y terapéutica dejando de lado buena parte del trabajo personal. Ese enfoque, el llamado Reiki occidental, es útil y accesible, y yo mismo lo valoro como parte del proceso. Sin embargo, cuando el trabajo personal se vuelve una prioridad, suele quedarse corto. Por eso, en mi práctica y en mi forma de enseñar, el centro no es la técnica, sino el proceso interior. En el Komyo Reiki D o, la práctica diaria, la actitud y el desarrollo de la conciencia son esenciales. Sin ese trabajo personal, Reiki pierde profundidad y sentido. Mi formación integra distintas influencias que, lejos de contradecirse, se complementan: el Reiki japonés tradicional (Komyo Reiki Do ) como base del Camino, el Reiki tibetano por su valor terapéutico, y aportes del Qigong, el Taoísmo y el Budismo esotérico japonés, que amplían la comprensión energética y espiritual del ser humano. Todo ello se sostiene desde una mirada ética y profesional, en constante actualización alineada con la Federación Europea de Reiki Profesional. Recorrer el Do a través del Reiki implica, al menos para mí, dejar de buscar soluciones rápidas y atreverse a vivir con mayor coherencia. No hay atajos reales. El Camino se transita paso a paso, integrando la práctica en la vida cotidiana. El trabajo por niveles es todo un proceso: En Shoden , el primer nivel, el trabajo se centra en el cuerpo físico y en la estructura energética. Es una etapa de alivio, de desbloqueo y de toma de contacto. Aquí comienza, de verdad, el trabajo personal. En Chuden , el foco se desplaza hacia el plano emocional y mental. Empiezan a hacerse visibles los patrones internos y la forma en que las emociones no resueltas afectan al cuerpo y a la energía. Esta etapa suele ser reveladora y, en ocasiones, confrontadora. También es profundamente transformadora. Okuden representa el trabajo interior profundo. Aquí el concepto de karma deja de ser algo abstracto y se vuelve experiencia directa. Comprender cómo nuestros pensamientos, palabras y acciones generan consecuencias reales cambia la manera de vivir. Este nivel suele marcar un antes y un después en el camino personal y espiritual. Con el tiempo comprendí que el crecimiento personal, aunque fundamental, no es lo mismo que el ejercicio profesional. Por eso, la formación como Terapeuta Profesional de Reiki requiere un recorrido específico, más largo y más exigente. En él se integran presencia terapéutica, ética, trabajo personal avanzado y práctica clínica responsable. Solo desde ahí considero coherente ofrecer Reiki de forma profesional. La Maestría Reiki (Shinpiden) ocupa un lugar muy distinto. No la entiendo como un título ni como un objetivo, sino como una consecuencia natural de haber caminado durante años. No es un curso rápido ni una sintonización puntual. Es una responsabilidad profunda que solo tiene sentido cuando el Camino ya ha sido vivido e integrado. Este no es un camino de prisas ni de misticismos vacíos. Reiki no necesita ser idealizado. Se muestra tal como es, con sus luces y sus sombras. Y precisamente por eso transforma. A día de hoy, no me considero “maestro de Reiki” en un sentido grandilocuente. Me considero un practicante que sigue caminando. Si algo he aprendido es que el verdadero aprendizaje no está en enseñar Reiki, sino en vivirlo. Si en algún momento decides recorrer este Camino, y sientes que mi forma de entenderlo resuena contigo, será un honor acompañarte. ________________________________________ A.Luis Asencio Maestro de Reiki Usui Tibetano, Usui Tradicional Japonés-Komyo Reiki-do, Karuna Reiki y Sekhem Seichim Reiki (Reiki Egipcio). Terapeuta profesional de Reiki. Este texto nace de la práctica personal, la experiencia continuada y la enseñanza del Reiki-Do a lo largo de los años. No responde a un discurso teórico, sino a un camino vivido.
Por Antonio Luis Asencio Dieguez 19 de noviembre de 2025
Dentro del mundo del Reiki hay una palabra que no siempre se menciona, pero que sostiene todo lo que hacemos: el “Do”. Aunque suele traducirse como camino o sendero, en realidad habla de algo más profundo. No es solo un trayecto, sino una manera de vivir, de pensar y de relacionarnos con la energía y con nosotros mismos. Hablar del Do es recordar que Reiki no nació como una técnica para “hacer”, sino como una senda para ser. El Do: más que una idea, una vivencia En varias disciplinas japonesas —como el Aikido, el Kendo o el Chado— el Do representa un proceso constante de refinamiento interno. No es buscar la perfección como un trofeo, sino cultivarla día a día. En Reiki pasa igual: el Do es una invitación a un estilo de vida basado en la paciencia, la humildad y la presencia. Quien entiende el Do deja de obsesionarse con resultados rápidos. Empieza a mirarse, a escucharse y a reconocerse dentro de un movimiento más grande. Con el tiempo, Reiki deja de sentirse como un conjunto de técnicas y se vuelve un espejo que muestra lo que somos. Caminar el Do es aprender a soltar la urgencia del “hacer” Hoy todo se mide en prisa, certificados o productividad. El Do nos recuerda otro ritmo: el del tiempo profundo. Ese tiempo donde las experiencias se sedimentan, donde la comprensión madura y donde el corazón entiende antes que la mente. Muchos llegan al Reiki queriendo aprender símbolos o posiciones. Pero quienes se quedan descubren que el verdadero trabajo sucede hacia dentro. La maestría no está en lo que se ve, sino en los cambios silenciosos de la vida diaria: -En cómo reaccionamos ante un conflicto. -En la forma en que escuchamos. -En la capacidad de acompañar sin controlar. -En la presencia que ponemos en cada gesto. Ahí es donde Reiki muestra su rostro más honesto: un camino que nos devuelve a nosotros mismos. El Do como práctica viva Hablar del Do en Reiki también implica hacernos responsables de nuestro crecimiento. No se trata de idealizar la energía ni de depender de ella, sino de integrarla en la vida cotidiana. El Do nos invita a: -Caminar con conciencia, incluso en el caos. -Aceptar nuestra imperfección y la de los demás. -Ver la energía como algo natural, no como algo lejano o misterioso. -Sostener una ética personal basada en la coherencia y la compasión. Desde esta mirada, Reiki deja de ser algo que hacemos de vez en cuando y se vuelve una manera de vivir con mayor intención y claridad. El “Do” nos pide encarnar, no repetir Hay personas que estudian Reiki para memorizar pasos o sumar diplomas. Pero el Do nos pide algo más profundo: encarnar la enseñanza. No repetir fórmulas, sino permitir que cada sesión, cada meditación y cada encuentro se conviertan en un recordatorio de quiénes somos. El Do es la parte de Reiki que no puede enseñarse con palabras, solo transmitirse con la experiencia. Es la madurez que surge de los silencios, de los tropiezos y de las veces en que volvemos a centrarnos después de habernos perdido. Reiki como camino de regreso En el fondo, el Do es un regreso: volver al cuerpo, a la respiración, al presente, a esa calma que siempre ha estado ahí aunque a veces la olvidemos. Es reencontrarnos desde un lugar más simple, más humano y menos condicionado por lo que pasa afuera. Cuando entendemos el Do, dejamos de ver Reiki como una herramienta y lo reconocemos como un compañero. Una presencia que nos recuerda que la transformación empieza adentro y que cada paso —por pequeño que sea— nos acerca a una vida más consciente. En conclusión El significado real del Do en Reiki no está escrito en ningún manual. Se encuentra en la manera en que vivimos, sentimos y compartimos la energía. En la presencia con la que actuamos, en la humildad con la que aprendemos y en la coherencia con la que seguimos avanzando. Reiki es técnica, sí, pero sobre todo es Camino. Un camino que se recorre con los pies bien puestos en la tierra, el corazón dispuesto y la conciencia despierta. El Reiki-Do, la Vía Reiki.
Por Antonio Luis Asencio Dieguez 19 de noviembre de 2025
Cuando comencé a formarme en Reiki, las grandes federaciones aún no existían y muy pocas personas sabían realmente de qué se trataba. Era un sendero que apenas comenzaba a abrirse paso, lleno de curiosidad, respeto y una sensación profunda de transformación interior. En esos primeros años, mi búsqueda fue constante y honesta: quería comprender el sentido real del Reiki, más allá de la técnica y los símbolos. Con el paso del tiempo, mi formación fue creciendo hasta completar siete maestrías. No por acumular títulos, sino por seguir evolucionando. Cada maestro, cada escuela y cada experiencia me aportaron algo distinto: una mirada nueva, un matiz, una comprensión más profunda. Así fui construyendo un método de trabajo más humano, más consciente y fiel a los principios originales. Para mí, Reiki siempre ha sido un camino de vida, no un diploma colgado en la pared. A lo largo de estos años también he visto cómo el mundo del Reiki ha cambiado. En muchos espacios, el enfoque se ha ido desviando hacia lo comercial, hacia formaciones rápidas y superficiales que dejan de lado lo esencial: el desarrollo personal y la conexión verdadera con la energía. Por eso, hoy valoro enormemente el trabajo de la Federación Europea de Reiki Profesional, un espacio coherente, seguro y honesto. Un lugar donde se cuida la calidad, la ética y el respeto hacia esta práctica, lejos del sensacionalismo y la falta de rigor que tanto la han afectado. Comparto totalmente lo que dice Víctor Fernández, presidente de la Federación: profesionalizar Reiki no es burocratizarlo, sino dignificarlo. Significa que tanto quien enseña como quien practica lo hagan con conocimiento, humildad y compromiso. Que mantengamos vivo el espíritu del crecimiento personal, la investigación y la evolución interior. Que no caigamos en repetir fórmulas vacías, sino que vivamos el verdadero sentido del “Camino” —el Do— que Reiki nos invita a recorrer. Hoy, más que nunca, creo en un Reiki que sana, que libera y que despierta. Un Reiki real, sin adornos, con los pies bien puestos en la tierra y el corazón abierto. Un Reiki que transforma, que nos enseña a mirarnos con compasión y a mirar al otro con empatía. Ese es el Reiki que comparto en mis cursos y formaciones: un camino para reconectar con uno mismo y con la energía universal, desde la autenticidad y la práctica consciente. Un Reiki profesional, humano y transformador.
Por Antonio Luis Asencio Dieguez 12 de febrero de 2025
Elegir el curso adecuado para tu formación en reiki es una decisión crucial que puede influir significativamente en tu desarrollo personal y profesional si deseas dedicarte a ello. Este artículo quiero dar los puntos básicos sobre los aspectos fundamentales a tener en cuenta para asegurar que tu elección sea la más acertada y beneficiosa. Lo más económico no siempre es lo mejor: Uno de los errores más comunes al seleccionar un curso sea de reiki o cualquier otro tipo, es dejarse llevar únicamente por el precio. Aunque es natural querer ahorrar dinero, optar por la opción más económica no siempre garantiza la mejor calidad de formación. Es esencial evaluar el contenido del curso, las credenciales del maestro y los recursos disponibles antes de tomar una decisión basada únicamente en el costo. Una inversión mayor en un curso de alta calidad puede resultar más beneficiosa a largo plazo. Por desgracia hay muchos lugares donde optan por una bajada de precio para llenar cursos de dudosa calidad. Llevo más de 20 años en reiki y he visto docenas de alumnos que venían rebotados de formaciones donde salieron prácticamente como entraron, y tuvieron que repetir el curso por haber elegido mal. La duración de la formación es importante, siempre que no se rellene de temas innecesarios: Otro factor crucial es la duración del curso. Un curso demasiado corto puede no proporcionar suficiente tiempo para aprender y asimilar los conocimientos, mientras que uno demasiado largo puede incluir temas innecesarios que no aportan valor real. Es fundamental encontrar un equilibrio, optando por formaciones que ofrezcan una educación completa y concisa, centrada en los aspectos más relevantes y prácticos de la materia. Por otro lado saber que busco. En mi caso, que ofrezco la formación en reiki con base de reiki japonés tradicional, incluyo los aspectos prácticos más relevantes del occidental, pero hay dos formaciones distintas; al realizar la formación por niveles, su contenido está orientado básicamente al desarrollo personal y espiritual y su uso en el ámbito personal y familiar. Formarse como terapeuta si te quieres dedicar a reiki, no lo harás en un taller de un día o fin de semana. Se trata de un trabajo más profundo que requiere depuración personal, y prácticas y técnicas terapéuticas que no se aprenden en 2 días. Dar con el maestro adecuado: La calidad del maestro es uno de los aspectos más determinantes en la efectividad de la formación. Un buen maestro debe no solo tener un conocimiento profundo del tema, sino también la habilidad de transmitirlo de manera clara y motivadora. Investiga sobre la experiencia y las metodologías de enseñanza del maestro antes de inscribirte en un curso. Las opiniones y recomendaciones de exalumnos pueden ser de gran ayuda en esta etapa. El respaldo de una federación o entidad que garantice la formación: Contar con el respaldo de una federación o entidad reconocida puede añadir un nivel de garantía y credibilidad a la formación que estás considerando. Por ejemplo, la Federación Europea de Reiki Profesional es una entidad que garantiza estándares de calidad en la enseñanza del Reiki. Este tipo de respaldo asegura que el curso ha sido evaluado y cumple con ciertos criterios de excelencia, lo que puede ser un indicador fiable de su calidad. Además en este caso se trata de un programa que se actualiza y pone al día constantemente, gracias a la labor de todos los que componen la federación.  Que el maestro sea experimentado y con la formación adecuada: Finalmente, es crucial que el maestro no solo tenga experiencia en la materia, sino también en la enseñanza de esta. Un maestro de reiki con años de experiencia práctica puede proporcionar una educación más rica y efectiva. Asegúrate de que el curso que elijas esté dirigido por profesionales con un historial comprobado. En resumen, elegir el curso adecuado para tu formación requiere una evaluación cuidadosa de varios factores. Tomarse el tiempo para investigar y considerar aspectos como el costo, la duración, la calidad del maestro y el respaldo de entidades reconocidas puede marcar una gran diferencia en tu formación y en los resultados que obtendrás.
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